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Subject Area: Economics
Subject Area: Political Theory

La Integracion Economica de America Latina, Romulo A. Ferrero - Friedrich August von Hayek, Toward Liberty: Essays in Honor of Ludwig von Mises, vol. 1 [1971]

Edition used:

Toward Liberty: Essays in Honor of Ludwig von Mises on the Occasion of his 90th Birthday, September 29, 1971, vol. 1, ed. F.A. Hayek, Henry Hazlitt, Leonrad R. Read, Gustavo Velasco, and F.A. Harper (Menlo Park: Institute for Humane Studies, 1971).

About Liberty Fund:

Liberty Fund, Inc. is a private, educational foundation established to encourage the study of the ideal of a society of free and responsible individuals.


La Integracion Economica de America Latina
Romulo A. Ferrero

En los últimos 10 años o poco más ha habido gran interés en América Latina para constituir agrupaciones económicas entre los países de la región, sobre la base principalmente de la liberación del comercio que llevan a cabo entre ellos, y con el propósito de acelerar su desarrollo. Se ha constituído así cuatro agrupaciones, que son: La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), el Mercado Común Centroamericano (MCCC), la Asociación de Libre Comercio del Caribe (CARIFTA) y, finalmente, el Acuerdo de Integración Subregional Andina (Pacto Andino), que, aun cuando reune países que son miembros de la ALALC, tienen características propias y está desarrollando su actividad en forma muy dinámica, por lo cual merece ser tratado por separado. Estas agrupaciones tienen particular interés en vista de que ya cubren prácticamente toda la región, que tiene una población total de 275 millones de habitantes, un producto bruto de más de 130 mil millones de dólares a los precios de 1960 y exportaciones que pasan de 13 mil millones de dólares.

El propósito del presente trabajo es: 1) Explicar las razones que han impulsado a los países latinoamericanos a buscar estas formas de asociación económica; 2) recordar las condiciones que deben satisfacer estas agrupaciones para efectuar una contribución positiva al desarrollo económico y bienestar de la población de los países participantes; 3) enumerar las características económicas de los países latinoamericanos, para apreciar sí ellas ofrecen perspectivas favorables para una integración económica beneficiosa; 4) resumir brevemente, y con el mismo fin, el Tratado de Montevideo, que dió nacimiento a la ALALC, y el Pacto Andino o Acuerdo de Cartagena, que resultó en la constitución del Grupo Andino; y 5) finalmente, reseñar la evolución que han experimentado estos dos proyectos, que agrupan a países responsables aproximadamente de las nueve décimas partes de la población, del producto bruto y del comercio internacional de la región, para terminar examinando sus perspectivas de éxito.

Razones o Móviles de la Integración

Estas razones pueden resumirse en la forma siguiente: a) El crecimiento económico de América latina en las dos últimas décadas no ha sido en conjunto satisfactorio (alrededor de 5%), aun cuando ha habido sustanciales diferencias entre los países que la integran. De acuerdo con la doctrina formulada por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) bajo la dirección e inspiración de Raúl Prebisch, esto se debe a la reducida tasa de aumento de las exportaciones, motivada a su vez por la baja elasticidad de la demanda mundial por los productos primarios que constituyen la mayoría de aquellas; y por el deterioro, que considera contínuo y secular, de los términos del intercambio; b) este “estrangulamiento exterior”, como ha sido llamado, ha reducido notablemente la capacidad para importar obligando a los países a adoptar políticas de “crecimiento hacia adentro,” caracterizadas por un proceso de industrialización forzada dirigido al mercado interno para sustituir a las importaciones, tratando de aliviar asi la presión sobre la balanza de pagos; c) esta política ha mostrado haber llegado en la mayoría de los países grandes y medianos de la región a su límita, determinado por la insuficiencia del mercado interno por la baja capacidad adquisitiva de la población en casi todos los países, y la ineficiencia e incapacidad de las industrias para competir en los mercados internacionales; d) en consecuencia, hay necesidad de continuar la expansión industrial en escala más amplia, regional o subregional, para contar con mercados más grandes que permitan obtener las economías de escala, y abandonar a la política de industrialización individualista y autosuficiente de cada país. Ha reforzado este movimiento hacia la integración el ejemplo de la creación y rápido crecimiento de la Comunidad Económica o Mercado Común Europeo, aún cuando las condiciones sean muy diferente en los dos casos.

No es este el lugar ni la oportunidad de analizar y criti - car esta doctrina, lo que ha sido hecho en numerosos escritos de autorizados expertos en materia de desarrollo económico y comercio internacional, en lo que se refiere a las posibilidades de incremento de las exportaciones primarias, en cuanto al deterioro fatal de los términos del intercambio, a los inconvenientes de la politica de industrialización al amparo de aranceles sumamente elevados, a las consecuencias del descuido y aun castigo de la agricultura y a los efectos nocivos de la inflación intensa y de los tipos de cambio sobrevaluados mantenidos por épocas prolongadas. Basta referirse a los escritos, por ejemplo, de Haberler, Campos, Johnson, asi como a anteriores trabajos del presente autor. Tampoco es necesario subrayar la experiencia sumamente diversa que hay entre los distintos países latinoamericanos en materia de tasas de desarrollo económico y de crecimiento de las exportaciones, tomando por ejemplo entre México y Perú de un lado, y Chile y Argentina de otro lado, porque ello también ha sido hecho en numerosas oportunidades y por distinguidas autoridades en la materia. Pasaremos más bien a recordar los requisitos que debe reunir un Proyecto de Integración Económica basado fundamentalmente en la Liberación del Comercio entre los países miembros, en cualquiera de sus distintas formas, a saber: Unión Aduanera, Zona de Libre Comercio, Mercado Común o Unión Económica. Estaremos asi en condiciones de apreciar si existen o no en el caso de América latina, y por ende sus posibilidades de éxito.

Condiciones para el éxito de la Integración Económica

Hay que comenzar por recordar que todos los proyectos de liberación del comercio entre un grupo de países equivalen al establecimiento de un sistema de preferencias comerciales entre sus miembros, lo cual constituye una segunda opción o solución (second-best) respecto a la solución óptima constituída por la liberación del comercio entre todos los países, siendo de advertir que, como ha expresado Meade, es posible que el óptimo no sea una liberación o eliminación total de los derechos sino tan solo una parcial.

Como han expresado Robbins1 y Röpke2 ,

1 “Desde el punto de vista internacional, la unión aduanera no es una ventaja en sí misma. Sólo lo es en cuanto, en balance, conduce a una mayor división del trabajo; y se justifica sólo por argumentos que justificarían aún más su extensión a todas las otras áreas con las cuales se podría mantener relaciones comerciales”.

“La ganancia que se obtiene de los agrupamientos regionales no se deriva de una mayor auto-suficiencia en las partes que se agrupan”.

2 “Es obvio que los beneficios de liberalización del comercio dentro del área serán neutralizadas en la medida de la cual se eleven las barreras contra otros países”.

Entendiendo asi que la constitución de uno de estos sistemas de preferencias es un caso de la segunda opción en ausencia de la primera, debe recordarse a Viner3 quien advierte que por esta misma razón tiene dos efectos distintos y aun opuestos sobre el comercio internacional, de cuyo equilibrio depende que resulte siendo conveniente o nó. Asi, la liberación del comercio entre los países miembros de la agrupación fomenta el comercio entre ellos, y por ende la división internacional del trabajo con un mejor aprovechamiento de los recursos del conjunto, al sustituir en cada país artículos que anteriormente se producían en él por otros que pueden producirse más económicamente en otros miembros. Empero, por otra parte, al existir una preferencia a favor de las importaciones procedentes de los países miembros debido a la eliminación de los derechos, se desvía las corrientes de importación de fuentes ajenas al proyecto y más baratas (abstracción hecha de los derechos) hacia importaciones más caras procedentes de los otros miembros. Este efecto es tanto más apreciable cuanto mayor sea el grado de preferencia otorgado y el campo cubierto por ellas y, por lo tanto, aumenta a medida que se rebajan los derechos dentro del sistema, y más aún si se elevan los derechos para las importaciones procedentes de fuera de él. De esto se derivan algunas consecuencias muy importantes para determinar si tales agrupaciones resultan en realidad beneficiando a los países miembros, sin hablar de los efectos sobre el comercio internacional global.

En consecuencia, no es posible adelantar a priori un juicio acerca de la conveniencia de uno de estos proyectos de integración ya que ello depende del balance entre estos dos efectos opuestos, pero sí puede decirse por adelantado: 1) que cuanto maycr sea el margen de preferencia otorgado entre los miembros, mayores son las probabilidades de que se presenten efectos desfavorables; 2) por tanto que los derechos cobrados a las importaciones de terceros países deben ser lo más moderados posible, y 3) que la forma de integración que permite a cada país fijar su propio arancel frente a terceros (Asociación de Libre Comercio) disminuye este riesgo. Más adelante se verá la aplicación de estos principios al caso de América Latina.

Características Económicas y Comerciales de América Latina

En su clásica obra sobre “La Teoría de una Unión Aduanera”, Meade4 expresa que las condiciones más favorables para que un proyecto de esta clase aumente el bienestar económico son las siguientes: a) que las economías de los países participantes sean inicialmente muy competidoras o semejantes, pero potencialmente muy complementarias o desemejantes; b) cuanto más elevados sean los derechos de importación iniciales que se vayan rebajando hasta eliminarlos c) cuanto más alta sea la proporción del comercio total de los países miembros que ellos llevan a cabo entre sí; y d) cuanto mayor sea el campo para las economías de la produción en gran escala. A todas estas condiciones, que naturalmente señalan las ventajas de la mayor especialización y división internacional del trabajo, cabe agregar una más, a saber: la posibilidad de que haya transporte económico, o por lo menos que no sea excesivamente costoso, entre los países participantes, lo cual tiene mucha importancia en el caso de América Latina como se verá más adelante. También, que haya una razonable estabilidad monetaria reflejada en los niveles internos de precios y en los tipos de cambio.

En el análisis que vamos a efectuar nos ocuparemos tan solo de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), y dentro de ella, del Grupo Andino, las que reunen como se dijo el 90% de la producción, de la población y del comercio exterior de la región.

La población de América Latina a mediados de 1970 se estimaba en 275 millones de habitantes, y su superficie total en menos de 20 millones de kms2, lo que dá una densidad de sólo algo menos de 14 habitantes por km2; la producción económica total se estimaba en 130 mil millones de dólares (de 1960) con un promedio de 465 dólares por habitante; y las exportaciones ascendían a unos 13,500 millones de dólares, o sea casi 50 dólares por habitante. La mayor parte de la población (60%) y del producto bruto (67%) se encontraba concentrada en sólo tres países, a saber: Argentina, Brasil y Chile. Las exportaciones estaban constituídas en cerca de 90% por productos primarios o en primer grado de transformación (azúcar, metales refinados), y constituían solamente un 10% del producto bruto de la región. El comercio dentro de ésta misma era a su vez sólo el 10 a 11% del comercio total, y estaba concentrado en más de las dos terceras partes en Argentina (trigo, carne y otros cereales), Brasil (café, algodón), Chile (cobre) y Venezuela (petróleo); el transporte es costoso y se verifica casi todo por vía marítima debido a las dificultades geográficas, (Cordillera de los Andes, desiertos y Selva tropical), la falta de vías de comunicación por tierra y las distancias muy largas, habiendo así una baja densidad demográfica y económica; la industria, que constituye el conjunto cerca de una cuarta parte del producto bruto total, no es eficiente y está protegida por derechos sumamente elevados que promedian 100% y aun más; hay en algunos países importantes un alto grado de inestabilidad monetaria, con tasas de inflación internas elevadas, devaluaciones frecuentes y muy fuertes, y desequilibrios casi crónicas de la balanza de pagos. En el anexo estadístico se presenta algunos cuadros ilustrativos de estas características.

Como puede verse, las condiciones de América Latina son muy diferentes de las que predominaban en Europa Occidental cuando se constituyó el MCE, hecho que ya subrayara el autor de este estudio en 1959 cuando comenzaron las primeras conversaciones para constituir la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio5 Así, en Europa los países del MCE tenían en vísperas de la constitución de esa agrupación una población de 163 millones de habitantes, que hoy día es de cerca de 200 millones, con una densidad de 140 habitantes por km2 que hoy día es de 215; su producto bruto total ascendía a 156 mil millones de dólares que hoy es 305 mil millones, correspondiéndole a la producción industrial en promedio el 45% del total. A esta alta densidad demográfica y económica se unía la existencia de sistemas de transporte por ferrocarriles, caminos y ríos, fáciles y baratos; un comercio entre los países miembros que ya era el 31% de su comercio total, y finalmente, menores diferencias en el grado de desarrollo económico e industrial, y sobre todo un alto grado de estabilidad monetaria.

En aquella época habían terminado el proceso de recuperación y de estabilización de sus monedas que siguió a la segunda guerra mundial. Desde entonces han experimentado un notable crecimiento económico que ha promediado alrededor del 5% anual; el comercio entre ellos ha crecido más rápidamente que el comercio total, es de alrededor del 50% del total. Los tipos de cambio han experimentado pocas variaciones, entre ellas las devaluaciones del franco francés y las revaluaciones del marco alemán y del florín holandés, pero en grado mucho menores que las devaluaciones latinoamericanas, como también la estabilidad de los precios internos se ha mantenido mucho mejor que en el caso de esta región.

Después de exponer estas diferencias, veamos los instrumentos forjados para lograr la integración económica de la región.

El Tratado de Montevideo y el Acuerdo de Cartagena

Para dar idea de la forma como se está tratando de realizar en América Latina la integración económica, es conveniente resumir brevemente los principales proyectos de esta naturaleza que existen; y luego examinar su evolución y sus posibilidades de éxito.

En el mes de febrero del año 1960 se firmó el Tratado de Montevideo que dió nacimiento a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), que agrupó en un principio a siete países, número que luego se elevó a diez (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela). Ellos comprenden prácticamente el 90% de la población, del producto bruto y del comercio de la región. Las características esenciales de este Tratado pueden resumirse en la forma siguiente: Su finalidad es establecer en un período de 12 años una Zona de Libre Comercio, eliminando entre ellos las restricciones aduaneras y de otra clase. Para este fin cada país debe negociar anualmente con los otros miembros de la Asociación una Lista Nacional, que incluye los productos sobre cuya importación está dispuesto a otorgar rebajas a cambio de concesiones que le hagan los otros países. Tales rebajas deben hacerse de tal manera que el promedio de los derechos que cada país cobra a las importaciones provenientes de los demás miembros se reduzca respecto de los que cobra a las importaciones semejantes de fuera de la región a razón de 8% por cada año de funcionamiento del Tratado, aumentando así progresivamente el margen de preferencia. Además, se prevía que cada tres años después de entrar en vigencia al Tratado (1964, 1967, 1970 y 1973), todos los países miembros de la Asociación deberían convenir en una Lista Común conteniendo productos que constituyeran en 1964 el 25% de los comerciados dentro del conjunto de la Asociación, el 50% al terminar la segunda etapa, el 75% al terminar la tercera y finalmente “lo esencial” del intercambio dentro de la Asociación, al terminar el período de 12 años en 1973.

Como se puede ver, este Tratado no ha adoptado el sistema de la rebaja general o lineal (across the board) y automática para todos los productos, sino más bien el de la negociación selectiva producto por producto. No ha tendido asi a la liberación general del comercio actual o potencial entre sus miembros sino tan solo al establecimiento de un sistema de preferencias dentro de la Asociación, ya que las negociaciones no se han hecho discutiendo entre todos los países rebajas sobre los mismos productos, sino intercambiando cada país rebajas sobre algunos productos por rebajas sobre otros productos de parte de los demás países. El compromiso de liberar proporciones crecientes de los productos materia del intercambio en la zona tiene un valor muy limitado, y desde luego muy inferior al compromiso de liberar las mismas proporciones de todas las partidas del arancel, haya o no actualmente comercio. Como consecuencia, no se puede conocer por anticipado cuáles productos quedarán liberados de restricciones, cuál será el nivel de los derechos que paguen durante el período de transición y por lo tanto no existe seguridad sobre el campo final de liberación del comercio dentro de la Zona. No hay por lo tanto, condiciones propicias para planear inversiones con la mira de llevar a cabo una producción para ser colocada en todo el mercado de la región. Estas críticas fueron hechas por el autor de este trabajo desde antes que se firmara el Tratado de Montevideo, siendo compartidas también por otros autores.5

La experiencia recogida en los 10 años que tiene de vigencia este Tratado justifica las críticas que se le hicieron y los temores que se abrigaba acerca de su efectividad. Es verdad que se ha otorgado un elevado número de concesiones o rebajas arancelarias, pero muchas de ellas no han tenido importancia por versar sobre productos de escaso interés sin herir intereses creados. Ciertamente el comercio entre los países de la región ha aumentado en proporción mayor que su comercio total, pero esto se debe fundamentalmente a la desviación de las importaciones desde otras fuentes, ya que los márgenes de preferencias para las provenientes de la región son sumamente elevados habiendo reconocido la propia Comisión Ejecutiva de la ALALC que es muy difícil desplazar importaciones de otro origen si los márgenes no son por lo menos de 50%. Además, la proporción del comercio total llevado a cabo entre los miembros ha subido de 6% a 11%, pero solo ha regresado a los niveles que tenía antes de constituírse la Asociación cuando regían una red de convenios bilaterales, principalmente en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

Por otro lado, no ha cambiado apreciablemente la composición del comercio intrazonal por no haber aumento notable de productos industriales como se deseaba; los aranceles frente a terceros países continúan siendo muy elevados y lo que es peor los miembros que los tenían a menores niveles los han levantado para igualar a los más proteccionistas; el comercio intrazonal continúa altamente concentrado; y no se ha podido acordar la segunda Lista Común en 1967 ni mucho menos la tercera en 1970. Por lo contrario, a fines de 1969 se aprobó en Caracas un Protocolo que amplía el período de transición en siete años hasta fines de 1980; dispone que debe efectuarse estudios para establecer un Mercado Común y nuevas normas sobre los sistemas de desgravación y negociaciones asi como para constituir la Lista Común; y que hasta 1980 la obligación de reducir anualmente la media ponderada de los derechos a las importaciones que cada país efectué de los otros miembros no sea ya de 8% sino solamente de 2.9%. Por consiguiente, quedan confirmadas las dificultades para resolver los problemas básicos, reducida la velocidad de la Liberación del Comercio a una forma limitada por su campo y postergadas las decisiones definitivas. En consecuencia, este Proyecto ha entrado, por decir lo menos, en un compás de espera, y los temores sobre su fracaso final no solamente persisten sino se acentúan.

Han sido precisamente estos temores los que han conducido a la constitución dentro de la ALALC del Acuerdo de Integración Económica Subregional Andina firmado en Cartagena, dentro de la ALALC, aprobado por ésta y en plena marcha en su etapa inicial. Este Acuerdo comprende cinco países, a saber: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, no habiendo sido ratificado por un sexto país, que es Venezuela. En conjunto, comprende 56 millones de habitantes con un PNB de 21 mil millones de dólares (promedio, 381 dólares per capita), producción industrial que asciende en promedio al 21% del PNB y exportaciones por un valor de 3 mil millones de dólares. Viene a representar así la quinta parte de la población total de América Latina, la sexta parte del PNB y la cuarta parte de sus exportaciones. El comercio que llevan a cabo entre ellos asciende a una proporción baja de su comercio total: alrededor del 4%, contra 11% en la ALALC y 31% en la CEE cuando se constituyó, proporción que ha subido ahora al 50%.

Las características de este Acuerdo son fundamentalmente dos, a saber: un Programa de Liberación del Comercio entre los países que integran, y la Programación o Planeamiento Conjunto del Proceso de Industrialización de la Subregión Andina. Su meta es constituir un Mercado Común en 1980, para lo cual deberá establecer un Arancel Externo Común progresivamente a partir de 1975, y, como etapa previa un Arancel Externo Mínimo Común que vaya otorgando margen de preferencias a favor de las importaciones procedentes de los países miembros.

El Programa de Liberación del Comercio no es uniforme para todas las importaciones variando según que ellas se produzcan o no actualmente en la subregión, y, también, según se proyecte hacerlos objeto de Programas de Producción acordados entre los países. Las distintas modalidades són las siguientes: 1) Liberación rápida, ya producida en 1970 de los productos incluídos en la primera Lista Común de la ALALC; 2) liberación el 28 de febrero de 1971 de los que no se producen ahora en la subregión y cuya producción futura no haya sido reservada para Colombia, Chile o el Perú; 3) los productos que sean reservados para ser objeto de Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial (los que deberán ser formulados a fines de 1973 a más tardar) serán liberados según el mecanísmo de rebajas que establezca cada Programa; y 4) los productos no incluídos en ninguna de las tres categorías anteriores serán liberados en forma automática y lineal, a razón de 10% cada año a partir de 1971, tomando como punto inicial el derecho más bajo existente en Colombia, Chile o el Perú, pero sin poder exceder del 100%; esta categoría comprende alrededor del 60% de las partidas del arancel. En todos los casos la liberación deberá terminarse a fines de 1980. Bolivia y el Ecuador, que son los países menos desarrollados del grupo, recibirán un tratamiento especial más ventajoso. Además, se emprenderá una acción conjunta para mejorar la infraestructura física y para armonizar las políticas comerciales, cambiarias, tributarias, de tratamiento al capital extranjero, etc.

Como puede verse, se ha combinado un proceso de liberación automática del comercio entre los países miembros por medio de la rebaja de los derechos a razón de 10% por año con un intento de Planificación Conjunta del Desarrollo Industrial de la Subregión mediante la preparación de planes sectoriales para industrias básicas como las metalúrgicas, metalmecánicas, químicas básicas, petroquímicas y de bienes de capital. Se pretende, pues, reemplazar el mecanismo del mercado y de los precios, así como la libre competencia, mediante la asignación a priori de las industrias a los diferentes países cuidando de procurar, según el Acuerdo, “un desarrollo armónico y equilibrado de la subregión”. Tales Programas Sectoriales deberán determinar en cada caso la localización de las plantas entre los diferentes países, la financiación de ellas, los mecanisme de liberación dentro del Grupo de los productos a los cuales se refieren, etc.

En nuestra opinión, esta Planificación Conjunta no debería ir más allá de ciertas cuestiones generales y evidentes, como por ejemplo, evitar la duplicación de industrias semejantes en distintos países estableciéndolas en aquellos que evidentemente no tienen condiciones apropiadas; o la ampliación de industrias que han probado ser ineficientes constituyendo verdaderas sangrias para el presupuesto y para la balanza de pagos, al mismo tiempo que elevan el costo de insumos básicos para el desarrollo industrial. Tal Programación Conjunta debe ser entendida así no como un sustituto del mecanísmo del mercado y de los precios, ni de la competencia, sino sólo en la forma que se acaba de indicar.

Como expresó Haberler en sus conferencias sobre la integración económica de los países subdesarrollados6 en Río de Janeiro, “ningún economista o econometrista, aun armado de las mejores estadísticas y tablas de insumo-producto (de las cuales no se dispone) puede determinar a priori cuáles son las industrias más apropiadas para un país. Son éstas las cuestiones que deben ser resueltas por el mecanismo del mercado, de los precios y de la libre competencia”. En cambio, una planificación del tipo considerado en el Grupo Andino exige o, mejor dicho, constituye una dirección de las inversiones y de la actividad económica de los países participantes, en detrimento del funcionamiento de la empresa privada, de la libre competencia y del mecanismo del mercado.

Contrastando con la semi parálisis que viene mostrando la ALALC en los últimos años, éste proyecto de integración ha dado muestras de gran actividad y dinamísmo, adoptando importantes decisiones conforme lo previsto en el Acuerdo de Cartagena. Así, se ha liberado el comercio para las dos primeras categorías de productos anteriormente mencionadas, se ha determinado cuáles productos quedarán reservados para ser objeto de los Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial; se ha adoptado un Arancel Externo Mínimo Común; y se ha aprobado un régimen o tratamiento común para las Inversiones Extranjeras. Para el presente año 1971 se prevee un programa de trabajo sumamente intenso que comprende propuestas sobre los siguientes asuntos: Programas de Desarrollo Industrial Conjunto para algunas industrias básicas; Armonización de la Legislación de Fomento Industrial en los países miembros; Reglas para eliminar la competencia desleal entre los miembros; Tratamiento uniforme de Compañías Multinacionales; Estudio de Políticas Económicas y Sociales.

A pesar de esta innegable actividad, cabe hacer algunas observaciones a este Proyecto, tanto en lo que se refiere a los conceptos en los cuales está inspirado cuanto a las decisiones que se han venido tomando, y a las perspectivas que presenta de contribuir en forma eficaz a acelerar el desarrollo económico de la subregión. Tales observaciones pueden resumirse en la forma siguiente:

  • 1 Las características de los países participantes en este Proyecto de Integración no son las más favorables para que lle - gue a convertirse en un factor importante para su desarrollo económico. En efecto, la población total no es muy grande y se encuentra repartida en una superficie muy extensa, con grandes dificultades de transporte y comunicaciones. El Producto Bruto tampoco es elevado, lo que significa que no hay ni densidad demográfica ni densidad económica. Si bien existen posibilidades de una complementación futura, estas resultan en la práctica obstaculizadas por las distancias, las dificultades de transporte y los fuertes intereses creados en las industrias establecidas.
  • 2 Como consecuencia de las características naturales y del grado de desarrollo alcanzado por estos países, el comercio entre ellos es muy reducido ascendiendo tan solo alrededor del 4% de su comercio total. Por consiguiente, lo que puede esperarse de la liberación del comercio entre estos países no es mucho ya que, aun cuando dicho comercio aumentara a un ritmo dos veces mayor que el de su comercio total (por ejemplo, 10% anual contra 5%), se demoraría 14 años para llegar a duplicarse y constituir solo el 8% del comercio total, y otros 14 años para constituir el 16%. En cambio, se forzaría la desviación de las importaciones desde fuentes más baratas de fuera del Grupo a fuentes más caras de dentro de él con perjuicio de toda la población y de manera especial de los países menos desarrollados y de mercado interno más reducido.
  • 3 El Arancel Externo Mínimo Común aprobado en 1970 establece elevados derechos de 40% a 100% y aún más para los artículos manufacturados, lo que viene a representar una protección efectiva de más de ciento por ciento. Es natural suponer que el Arancel Externo Común definitivo, que deberá a comenzar a aplicarse gradualmente en 1975, considere derechos de una altura más o menos semejantes, y por lo tanto de igual grado de protección, tratando de desviar las importaciones desde terceros países hacia los miembros del Grupo. Desde luego, ello no será posible sino en cierta medida, pero conducirá al encarecimiento de las importaciones repercutiendo sobre el nivel interno de los precios. Se repetiría así en escala subregional el intento de autarquía que ha caracterizado en cada país el desarrollo industrial; y la forma de liberación escogida: Mercado Común en lugar de Zona de Libre Comercio, aumenta los peligros de esta naturaleza porque quita libertad a los países miembros de tener tarifas externas más bajas.
  • 4 Además de los efectos perjudiciales que esto tendría internamente al empujar los costos y los precios hacia arriba, las industrias que se establecieran o expandieran no serían eficaces, por la ausencia de competencia; y por lo tanto no estarían en capacidad de salir a competir a los mercados de los demás países de la ALALC, ni mucho menos a los mercados internacionales, lo que debería ser una meta principal. Se lograría como resultado una menor autosuficiencia de cada país pero con una mayor autosuficiencia regional al precio de elevar las barreras frente al resto del mundo y encarecer los precios.
  • 5 Se ha aprobado un Régimen o Tratamiento Común para las Inversiones Extranjeras que es bastante restrictivo, y cuyas características esenciales son las siguientes: a) Sólo podrán aprovechar del beneficio de la liberación del comercio las empresas mixtas (con 51% a 80% o de capitales de la subregión) o nacionales (con 80% o más de esos capitales), quedando excluídas las empresas que tengan menor proporción de capitales nacionales; b) éstas últimas empresas, a las que se consideran como extranjeras, tienen la opción de convertirse en mixtas o nacionales en un plazo de 15 años para gozar de dichos beneficios; c) en ciertas actividades, como son: la banca, los seguros, los servicios públicos, el comercio interno, los medios de difusión, las empresas extranjeras deberán convertirse en nacionales (con un mínimo de 80%) en un plazo de tres años; d) las remesas de utilidades se limitan a un 14% de la inversión extranjera; e) habrá un control de estas últimas bastante estrecho, y además se restringirá su acceso al crédito interno y al crédito externo. Estas disposiciones no favorecerán la venida de capitales del exterior que son necesarios para completar el insuficiente ahorro interno de los países integrantes, y dificultará el aporte contínuo de tecnología, que es tan importante como el de capitales.
  • 6 Finalmente, hay numerosos indicios que señalan como otro de los resultados de este proyecto un aumento excesivo de la intervención del estado en las actividades económicas por ejm., en el funcionamiento de los organismos del Acuerdo (Comisión y Junta) en los cuales el sector privado tiene una participación prácticamente nula; en la programación industrial, donde probablemente sucederá lo mismo, siendo de mencionar el hecho de que el sector privado no haya intervenido en la determinación de los productos que serán objeto de dicha programación; en la preferencia que se otorga al estado o a las empresas estatales, para adquirir la participación del capital de las empresas extranjeras que éstas deben transferir a los nacionales de la subregión; etc.

En nuestra opinión hubiera sido preferible que, en lugar de adoptar este ambicioso proyecto de integración, los países participantes hubieran acordado rebajar entre ellos sus elevados derechos de importación en forma automático y general sobre todo el arancel, y en plazos algo más largos para los países menos desarrollados (Bolivia y el Ecuador), para aprovechar las ventajas de la división internacional del trabajo y gozar de las ventajas de un mercado más amplio, hasta donde lo permitieran las dificultades geográficas y de transporte. Tales rebajas no se harían extensivas a terceros países, para mantener un margen de preferencia que constituyera una protección razonable para sus industrias (digamos, 25% a 30% en promedio) pero rebajando los muy altos derechos actuales para llegar a ese nivel gradualmente. Se fomentaría así la competencia dentro de la subregión o grupo, sin entrar en un planeamiento de conjunto que trata de reemplazar la asignación de recursos por la vía del mercado, por las directivas de los gobiernos. También se trataría de adquirir progresivamente mayor eficiencia, rebajando gradualmente la protección del arancel externo hasta prescindir eventualmente de casi toda ella y poder competir en los mercados internacionales, como ya lo han logrado otros países subdesarrollados como Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur. Desde luego, siempre subsistirían las dificultades derivadas de las grandes distancias y deficientes transportes. Sensiblemente, las corrientes dominantes en la actualidad, no solo en el Grupo Andino sino en toda América Latina, no son favorables a una solución de este tipo, a pesar de la experiencia recogida en 30 años de industrialización forzada en la región.

Bibliografia

ALGUNOS INDICES ECONOMICOS DE LOS PAISES ANDINOS
PaísPoblación Millones (1970)Producto Total millones dólares de 1960Bruto (1969) Per capita dólares de 1960Exportaciones Millones de dólares (1969)
Bolivia4,658913196181
Colombia22,1607,933358608
Chile9,7805,8005931,145
Ecuador6,0281,730287183
Perú13,5865,054372866
Sub-Total56,21221,4303812,983
Venezuela10,7557,8627312,857
A. Andina66,96729,2924375,840
Argentina24,35221,9669021,612
Brasil93,24431,5643382,310
México50,71832,9166491,430
A. Latina274,935127,53646412,400

Nota.- Las fuentes de los datos contenidos en el cuadro precedente son las siguientes: Población y Producto Bruto Per-capita, “Notas sobre la Economía y el Desarrollo de América Latina” (CEPAL) No. 62; Producto Bruto Total, obtenido multiplicando los dos datos anteriores; Exportaciones de 1969, International Financial Statistics del Fondo Monetario Internacional, salvo para Brasil, que es el promedio de los tres primeros trimestres llevado a base anual, y para Chile, que es dato preliminar.

Procedencia de las Importaciones del Grupo Andino (1969) En millones de dólares
(1)(2)(1/2)(3)(1/3)
Grupo AndinoToda la ALALC%Mundo%
Bolivia5.824.323.91344.3
Colombia17.660.529.16772.7
Chile28.7217.713.28883.2
Ecuador17.237.945.42666.5
Perú21.8106.420.56013.6
Total91.1446.820.42,5663.55

Fuentes: “Notas” de la CEPAL No. 50, fecha 16 de Julio de 1970

Desvalorización Monetaria
Interna (Indice Coste Vida) 1959–69Externa (Tipo de cambio con dólar) Unidades monetarias de cada país
TotalPromedio Anual19601970Aumento
Argentina8718.483400382
Brasil9831.42055,0002,340
Colombia649.87.219.3168
Chile8919.71.0514.31,262
Ecuador333.817.525.043
México232.512.5012.5
Perú619.026.843.462
Venezuela111.13.354.534

[1]L. Robbins: “Economic Planning and International Order”, 1937

[2]W. Röpke: “Political Enthusiasm and Economic Sense” 1957, 10th Meeting of the Mont Pelerin Society

[3]J. Viner: “The Customs Union Issue”, 1950

[4]J.E. Meade: “The Theory of Customs Union”, 1955

[5]R. A. Ferrero: “El Mercado Común Latinoamericano”, Cámara de Comercio de lima, 1959

[5]R. A. Ferrero: “El Mercado Común Latinoamericano”, Cámara de Comercio de lima, 1959

[6]G. Haberler: “Problemas de Integración Económica en Países Subdesarrollados”, 1965